El peso del mundo solamente en ti


Ella dio un paso y sintió que todo el peso del mundo se le vino encima, aunque sea metafóricamente, la gravedad de sus problemas hizo que su espalda sintiera literalmente miles y miles de piedras. Sus pasos desde aquel día empezaron a ser menos fuertes y su caminar ya no avanzaba como antes. De vez en cuando dejaba de avanzar y solo se quedaba parada mirando a su alrededor, pero se dio cuenta que si lo hacía, solo se fijaba en los demás, y se hundía aún más.

Entonces decidió mirar a un costado, no obstante, no había nadie, solo la ausencia de recuerdos pasados que desearía olvidar. Miró a su otro costado esperando encontrar el amor, pero se dio cuenta que ese sentimiento ya lo había perdido hace millares de décadas atrás, cuando le destrozaron el corazón sin temor y sin remordimiento.

Miró hacia el suelo y empezó a cuestionarse un sin fín de preguntas sin respuestas, a reprocharse por decisiones que ya fueron tomadas, sin darse cuenta que ya no se podía hacer nada. De pronto se dio cuenta que pudo visualizar lágrimas cayendo poco a poco de sus pupilas, entonces cambió su mirada porque sabía que si seguía prolongando su mirada hacia abajo los cuestionamientos que son como pesadillas seguirán ahí hasta verla de rodillas impidiendo su caminar.

Su mirada se dirigió al frente, sin embargo ese punto que vislumbraba estaba tan lejos que sus ganas de seguir, se esfuman en un sinfín de estrellas. Se dio cuenta que el miedo estaba ahí al frente. Se preguntaba una y otra vez, su cabeza no dejaba de pensar ¿Qué hago? ¿Por qué le tengo tanto miedo a lo desconocido? ¿Por qué me siento tan sola? ¿Por qué todo me está pasando a mí? ¿Por qué tuve que conocerlo? ¿Por qué no están aquí?  y así su cabeza parecía que explotaría en un universo de preguntas que no importaba si tenían respuestas o no, a estas alturas eso ya no importaba. Sus piernas empezaron a temblar, su respiración se empezó agitar más de lo normal, sus ojos se volvieron rojos, su alma se estaba perdiendo entre tantas otras.

Recordó en ese momento, en ese preciso momento, cuando ya todo el peso del mundo la hundía sin querer luchar, sin tener a alguien que le brindara su apoyo, aunque lo buscó, pero con personas equivocadas, que solo la sumergieron más en un pantano, sin embargo, ese lapso, ese instante, ese momento, ese segundo, se dio cuenta que le faltaba solo mirar hacia una dirección.

Miró hacia arriba, y se dio cuenta de muchas cosas que antes no había notado, un cielo que cambia como un camaleón, nubes moviéndose al son del viento, ellas jamás se detienen porque siempre tiene que avanzar. Un sol brillante, que calmaba el miedo de su corazón, una luna que la ilumina todas las noches y le recuerda que el mañana es una nueva oportunidad para dar un paso, tan solo un paso para lograr lo que anhela esta vida.

Un sinfín de estrellas, que le recuerda que tal vez ya no quiere ser una de ellas, sino que quiere brillar más que el lucero, quiere estampar su nombre en el firmamento, quiere demostrar que no estan solo una estrella simple, quiere que su luz no se apague, quiere ser ella y al mismo tiempo diferente.

Vio lo que sus ojos por culpa de tantos distractores no la dejaban darse cuenta. Agudizó un poco más su vista y recordó que Dios estaba ahí para ella, que jamás la dejó sola, solo estaba un poco ocupado, que tan solo le estaba mostrando que la vida a veces es así, dulce y amarga, en ocasiones agridulce. Dios estaba para ella, siempre la escuchó en cada oración que dijo en voz baja por las noches, él analizó cada situación, lo que ella no sabía es que cada una de esas situaciones debía resolverlas por ella misma, porque Dios le dio el libre albedrío, un corazón, una mente, un alma y una vida para que fuera capaz de intuir cuál era el mejor camino, Además ya habían platicado en los sueños, ella en el fondo de su corazón sabía cuál era su respuesta ha tanta desgracia.

Un momento, falta algo más. Ella pudo ver, a alguien más, alguien que le sonrió como la puesta de sol, alguien que la miró con bondad y amor, no hizo falta que se dijeran alguna palabra, porque esa sonrisa le decía todo, todo lo que necesitaba en ese momento, se dio cuenta que todas esas veces que maldijo su soledad, sus decisiones, sus andares, sus desgracias, su talento, su vida, había una persona que la bendicía todos los días de su vida. Alguien que creyó en ella y sigue creyendo aunque no esté físicamente, se olvidó que existe alguien en el infinito del cielo amándola, apoyándola, supervisándola, y preparándole lo mejor de su vida, pero primero debía conocer y convertirse en alguien fuerte para saber que lo que viene más adelante no es nada comparado con lo que está pasando ahora, le están dando todas las herramientas que necesita para afrontar un futuro sin miedo.

Así que ella apretó sus manos, secó sus lágrimas, respiró profundamente, miró hacia el frente, pero antes se despojó de todo aquello que le impedía avanzar y se dijo así misma “De ahora en adelante seguiré sin detenerme, me levantaré una y otra vez, no creeré en falsas palabras, no me besarán labios sin amor, no derramaré ni una lágrima más, no dejaré que los problemas del mundo sean los míos. Hoy seré yo, pero con una armadura diferente y más resistente”.

Muchas gracias por leer mi entrada, espero que haya sido de tu agrado, recuerda que puedes Suscribirte en mi canal de Youtube

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